AUTOPARASHAH
Parashat Vayerá · Sefer Bereshit
AUTOPARASHAH
Idioma
Estudio semanal asistido por IA25 DE OCTUBRE - 31 DE OCTUBRE
הַפְטָרָה

Haftará de Vaetjanán

Yeshayahu 40:1-26

Consuelo para Yerushalayim: La promesa de redención del profeta

Yeshayahu comienza con palabras de consuelo, asegurándole a un pueblo desgastado por el exilio que su período de sufrimiento ha terminado y que Dios mismo los guiará de regreso a casa.

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A wide, luminous golden path winds through dark, towering desert mountains under a deep blue night sky filled with brilliant, orderly stars, with fragile dry grass in the foreground.
Esta ilustración contrasta la frágil transitoriedad de la existencia humana, simbolizada por la hierba, con el poder cósmico y eterno del Creador que allana montañas para guiar a Su pueblo a casa.

Contexto

Esta Haftará proviene del libro de Yeshayahu, el profeta cuyas palabras de advertencia y consuelo abarcaron los años de los reyes de Yehudá y su inminente exilio. Aquí, el profeta pasa de la reprensión al consuelo, hablando de cómo será en los días del Mashíaj, el redentor ungido que reunirá a Israel del exilio.

El pasaje se dirige directamente a Yerushalayim, diciéndole que su tiempo de servicio ha terminado y sus pecados han sido expiados. El profeta nos recuerda que Israel ha soportado dos exilios, uno en Bavel y el segundo en el que todavía nos encontramos, ambos consecuencias de los grandes pecados que cometió el pueblo. Con ese trasfondo, el grito inicial de consuelo cobra todo su peso.

Interpretación

Explicación de la Haftará

Una voz clama para despejar un camino en el desierto, para que Israel pueda viajar a Yerushalayim desde su exilio, y este mismo camino se convierte en una carretera para nuestro Dios, quien será el líder que guíe a Israel a casa. En aquellos días, el camino será nivelado para que el pueblo no se fatigue al caminar como sucede al subir una montaña. Debido a que el Santo proveerá todas las necesidades de Israel incluso en el desierto, Su gloria será revelada a todas las naciones, y el mundo entero verá que las profecías se han cumplido, pues provienen de Dios.

Una voz profética ordena entonces al profeta proclamar. Aquellos que vienen con Gog y Magog serán destruidos como la hierba que se marchita rápidamente, e incluso sus actos de bondad no serán recordados, pues sus pecados son demasiados, mientras que la palabra de nuestro Dios perdura. Se le dice al profeta que ascienda a una montaña alta, desde la cual su voz llegue lejos, y que traiga buenas noticias a Sión y a Yerushalayim, las ciudades principales de la tierra, para que ellas a su vez anuncien la Redención a las otras ciudades y no tengan miedo.

He aquí, el Señor viene con poder, gobernando por Sí mismo, sin necesitar ayuda de ninguna persona o ángel. Su recompensa está con Él, pues aquel que confía en el Santo en el exilio y cree que Él lo sacará, pronto recibirá su recompensa por el bien. Como un buen pastor que lleva a los corderos pequeños en sus manos y guía a la madre lentamente, así Dios guiará a Israel suavemente fuera del exilio.

Si las naciones se preguntan cómo puede Dios redimir a Israel después de tantos años de cautiverio, el profeta responde que esto no es nada nuevo para Él. Él midió las aguas del mundo en el hueco de Su mano, creó los cielos con un palmo, dividió la tierra en tres partes y pesó las montañas con la medida adecuada. ¿Quién ha aconsejado o enseñado jamás al Santo cómo crear el mundo? Ante Él, las naciones son como una gota en un cubo o una mota de polvo que uno puede apartar soplando, y Él puede derribarlas tan fácilmente como algo delgado y ligero.

El profeta advierte a las naciones que no comparen a sus dioses extranjeros con nuestro Dios. Su ídolo es formado por un carpintero y recubierto de oro por un herrero, o, para la persona pobre que carece de plata, tallado en una madera fuerte que no se pudra, fijado firmemente para que no se caiga. ¿Cómo pueden estar tan equivocados? Una persona inteligente puede entender quién es el Señor del mundo, quién está entronizado en las alturas, viendo todo desde la distancia mientras los habitantes de la tierra parecen saltamontes. Él extiende los cielos como una tienda y reduce a la nada a los gobernantes orgullosos, pues no están arraigados ni plantados, y un viento los arrastra como paja. Finalmente, nos pide que levantemos nuestros ojos a las estrellas que Él creó, conociendo el número de cada una y llamando a cada una por su nombre, pues ninguna deja de aparecer.

Interpretación

Mensaje

El corazón de esta Haftará es un consuelo fundamentado en el poder ilimitado del Creador. El mismo Dios que midió las aguas en el hueco de Su mano y pesó las montañas en una balanza es el Dios que seguramente redimirá a Israel de las manos fuertes de las naciones, pues nada es difícil ante Él. Es una gran mitzvá confiar en el Santo durante el exilio y creer que Él nos sacará de él, esperando el día en que Su gloria sea revelada y toda carne, como una sola, contemple el cumplimiento de Su palabra.

La seguridad del profeta se mantiene firme: la hierba se marchita y los gobernantes se desvanecen, pero la palabra de nuestro Dios perdura para siempre, y Él reunirá a Su pueblo en casa como un pastor que cuida a su rebaño.

Generado 19/07/2026