¿Quién fue Rashi?
Rashi es el acrónimo de Rabí Shlomó Itzjaki, que vivió en Troyes, Francia, entre 1040 y 1105. Su comentario acompaña el texto de la Torá y del Talmud desde hace casi mil años y es, para muchos, la primera puerta de entrada al estudio.
Una vida dedicada al texto
Rashi estudió en las ieshivot de Renania, en Maguncia y Worms, y volvió a Troyes, donde enseñó y cultivó viñedos. Comentó casi todo el Tanaj y casi todo el Talmud Bavlí. Sus nietos, entre ellos el Rashbam y Rabenu Tam, dieron origen a los Tosafistas, cuyos comentarios se imprimen junto al suyo en cada página del Talmud.
El primer libro hebreo impreso con fecha conocida es justamente el comentario de Rashi sobre la Torá, en Reggio di Calabria, en 1475. La letra semicursiva usada para imprimir comentarios se conoce como “letra Rashi”.
Peshutó shel mikrá: el sentido simple
Rashi declara su propósito en Bereshit 3:8: “Yo vine solo para el sentido simple del versículo” y para el midrash que lo aclara. Se pregunta qué le extrañaría a un lector atento (una palabra de más, un orden inesperado, una repetición) y responde en pocas líneas, muchas veces con una fuente de los sabios.
Por eso estudiar Rashi es aprender a leer: cada comentario revela una pregunta escondida en el texto. El Shulján Aruj (Oraj Jaim 285:2) permite que quien repasa la parashá semanal estudie Rashi en lugar del targum.
Rashi en AutoParashah
El análisis de cada parashá en AutoParashah se organiza en torno a los “ejes de Rashi”: sus comentarios que hacen girar la lectura, porque resuelven una tensión en el texto que cambia el sentido de toda la porción. La página de metodología explica cómo se eligen esos ejes.